En la publicidad de una tarjeta de crédito siempre hay un número grande y otro pequeño. El grande suele ser el TIN, porque es el más bajo de los dos; el pequeño, la TAE. La diferencia entre ambos no es un tecnicismo de folleto: en una de las tarjetas que analizamos, el mismo crédito se presenta con un 20,74 % o con un 38,61 % de TAE según se pague o no la cuota anual. Entender qué mide cada indicador es la forma más rápida de dejar de comparar tarjetas por el número equivocado.

El TIN mide el interés y nada más

El TIN es el tipo de interés nominal: el porcentaje que la entidad cobra por el dinero que presta, expresado en términos anuales. Es un precio, pero un precio parcial. El TIN no incluye la cuota anual de la tarjeta, ni la comisión por sacar dinero en un cajero, ni la de cambio de divisa, ni la comisión de gestión de un aplazamiento, ni los gastos de reclamación si una cuota se queda sin pagar. Tampoco refleja cada cuánto se liquidan los intereses, un detalle que, como veremos, cambia el resultado.

Dicho de otro modo: el TIN responde a «¿cuánto cobra el banco por el dinero?» y deja fuera «¿cuánto me cuesta a mí la operación?». Son preguntas distintas, y la segunda es la que paga el titular. Por eso un TIN bajo puede convivir con un coste alto, y por eso un TIN del 0 % no garantiza que el crédito sea gratuito.

Qué mete la TAE dentro del precio

La TAE, la tasa anual equivalente, intenta responder a la segunda pregunta. Es un indicador normalizado que incorpora tres cosas que el TIN ignora: el propio tipo de interés, las comisiones y los gastos obligatorios de la operación, y el calendario, es decir, el momento en que se paga cada cosa. Al obligar a todos los emisores a calcularla con el mismo método, permite poner dos productos distintos uno al lado del otro.

Esa es su utilidad y también su límite. La TAE se calcula sobre un supuesto concreto: un importe determinado, un plazo determinado y un patrón de pagos determinado. Cambie el importe o el plazo y la TAE cambia, aunque el TIN sea idéntico. De ahí la regla práctica: la TAE solo compara de verdad cuando las dos tarjetas se miran con el mismo importe y el mismo plazo, que es la razón por la que los ejemplos representativos de las entidades suelen usar cifras redondas como 1.500 € a 48 meses.

Sin comisiones, la TAE es solo el TIN capitalizado

Cuando una modalidad de pago no arrastra ninguna comisión, la TAE no es un misterio: es el TIN liquidado mes a mes, con los intereses de cada mes generando intereses al siguiente. La fórmula que usan todas las entidades para ese caso es sencilla: TAE = (1 + TIN ÷ 12) elevado a 12, menos 1. El lector puede comprobarla con una calculadora en las seis filas de la tabla, que salen de las fichas de nuestro catálogo.

TarjetaTIN publicadoTAE publicada
Tarjeta Visa Proyecta de Abanca11,25 %11,85 %
Tarjeta Classic de Caja de Ingenieros15,00 %16,08 %
Tarjeta Shopping DB de Deutsche Bank16,80 %18,16 %
Tarjeta de Crédito Pibank (aplazado)18,00 %19,56 %
Tarjeta Visa Platinum de Unicaja Banco (aplazado)19,00 %20,74 %
Tarjeta VISA Air Europa SUMA de Bankinter (Pago Aplazado)20,55 %22,60 %

En las seis, la TAE publicada coincide exactamente con el TIN capitalizado mensualmente. El 15,00 % de Caja de Ingenieros da un 16,08 %; el 18,00 % de Pibank, un 19,56 %; el 20,55 % de Bankinter, un 22,60 %. La diferencia entre columnas es, en todos los casos, el efecto de pagar intereses doce veces al año en lugar de una, y crece a medida que sube el tipo: poco más de medio punto cuando el TIN es del 11,25 %, más de dos puntos cuando es del 20,55 %.

La conclusión operativa es cómoda: si la TAE de una tarjeta es aproximadamente el TIN más uno o dos puntos, la cifra está limpia de comisiones. Si el salto es mayor, hay algo más dentro, y conviene averiguar qué.

La misma tarjeta con dos TAE, y un 0 % que no es gratis

Aquí es donde la TAE deja de ser un detalle. La Tarjeta Visa Platinum de Unicaja Banco publica, para una misma compra de 1.500 € aplazada a 48 meses, dos cifras: un 20,74 % de TAE sin comisión de mantenimiento y un 38,61 % si además se pagan los 120 € de cuota anual. El tipo de interés es idéntico en los dos casos, el 19,00 % TIN. Casi dieciocho puntos de diferencia proceden únicamente de una comisión que el TIN no ve. Es el mejor argumento posible para no comparar tarjetas por el TIN: la cuota anual no es un gasto que vaya aparte, forma parte del precio del crédito.

El caso inverso es igual de instructivo. En la Tarjeta VISA Air Europa SUMA de Bankinter, la modalidad de Pago Fin de Mes tiene un TIN del 0,00 % y, aun así, una TAE del 3,19 %. No hay error: la TAE no es cero porque incorpora la comisión de mantenimiento de 48 € que se aplica desde el segundo año. Un interés nulo con un coste positivo.

El tercer caso es el más engañoso de todos. La Tarjeta Visa Oro de LABORAL Kutxa permite fraccionar compras al 0 % TIN, cobrando en su lugar una comisión de gestión fija: 5 € a tres meses, 20 € a seis, 30 € a nueve y 40 € a doce. Al ser una cantidad fija y no un porcentaje, pesa muchísimo más en las compras pequeñas. El resultado, publicado por la propia entidad, es un abanico de TAE que va del 1,51 % al 19,99 % según el importe y el plazo: aplazar 170 € a tres meses sale a un 19,67 % de TAE, mientras que una compra de 1.200 € a doce meses se queda en la parte baja del rango. Dos operaciones con el mismo «0 %» y un coste efectivo que se diferencia en dieciocho puntos.

Lo que la TAE tampoco resuelve

La TAE es el mejor indicador disponible, no un oráculo. Tiene tres puntos ciegos que conviene conocer.

No dice cuánto tiempo durará la deuda. En las tarjetas revolving, el plazo real no lo fija la TAE, lo fija la cuota mínima. En la Tarjeta de Crédito Pibank, un límite de 2.000 € totalmente dispuesto al 18,00 % TIN se liquida en 11 meses con una cuota fija de 200 €, con unos 183 € de intereses; con una cuota del 10 % del saldo, que se va encogiendo, la misma deuda se estira a unos 27 meses y cerca de 310 €. Misma TAE, casi el doble de coste. En la Tarjeta Visa Proyecta de Abanca, con un 11,85 % de TAE, pagar el mínimo de 30 € convierte 1.500 € en 69 cuotas y 531,92 € de intereses.

No incluye lo que depende del uso. Las comisiones por sacar efectivo, por pagar en otra moneda o por un recibo devuelto no entran en el cálculo porque no son obligatorias en toda operación. Pueden costar más que el interés: en la Visa Proyecta, por ejemplo, los gastos de recuperación por una cuota impagada son de 43,00 €, más que la propia cuota mínima de 30 €.

No es un límite legal. En España no existe un tope máximo de TAE. El marco es la Ley de Represión de la Usura y la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre revolving, que compara el tipo pactado con el normal del dinero. El Banco de España publica medias de mercado del crédito con tarjeta: son una referencia para contrastar antes de firmar, nunca una barrera que impida cobrar más.

Resumen: cinco conclusiones prácticas

  • Compare por la TAE, siempre. El TIN sirve para calcular intereses mes a mes; la TAE, para decidir entre dos tarjetas.
  • Compruebe el salto entre TIN y TAE. Uno o dos puntos significan que no hay comisiones dentro. Un salto mayor delata una cuota anual u otro gasto obligatorio.
  • Desconfíe de los «0 %». Un TIN nulo con una comisión fija puede salir a un 19,67 % de TAE, como ocurre al aplazar 170 € a tres meses en la Visa Oro de LABORAL Kutxa.
  • Pregunte con qué supuesto está calculada. Dos TAE solo son comparables con el mismo importe y el mismo plazo; y pida la que incluye la cuota anual, que es la que de verdad va a pagar.
  • Mire después la cuota mínima. En una revolving decide el plazo y, con él, el coste total, algo que la TAE no muestra.

Análisis actualizado en noviembre de 2026 con las condiciones publicadas por la entidad y las referencias del Banco de España.