Una lavadora que se rompe, un vuelo que aparece a buen precio, la factura del dentista. La Tarjeta de Crédito ING ofrece para esos casos una salida intermedia entre liquidar el extracto entero a fin de mes y dejar que el saldo quede pendiente: aplazar esa compra concreta en un número cerrado de meses. La entidad publica el tipo y los plazos disponibles, pero no una tabla que responda a la pregunta que se hace cualquiera con el dedo sobre el botón: ¿cuánto me va a costar esto si elijo seis meses en lugar de dieciocho? Eso es lo que calculamos aquí, plazo a plazo, con una regla que después sirve para cualquier importe.

El umbral de los 90 €: qué compras entran y cuáles no

La primera condición no es el tipo de interés: es el tamaño de la compra. ING solo permite aplazar compras superiores a 90 €, y ofrece cuatro plazos: 3, 6, 12 o 18 meses. Por debajo de ese umbral la opción no existe y el importe se liquida con el resto del extracto.

La consecuencia práctica conviene entenderla antes de seguir. Para el gasto pequeño solo hay dos puertas: pagar el extracto completo a fin de mes, que en esta tarjeta sale a 0 % TIN y 0 % TAE, o dejar el saldo pendiente en la modalidad flexible, que es revolving al 17,48 % TIN y 18,95 % TAE. No hay término medio. El aplazamiento a plazos cerrados es, por diseño, una herramienta para la compra grande y puntual, no para administrar el día a día.

Y una advertencia sobre una tentación frecuente: trocear un gasto grande en varios cargos pequeños no abre ninguna puerta, la cierra. Tres cargos de 80 € no pueden aplazarse; uno solo de 240 €, sí.

Lo que cuesta cada plazo: una compra de 600 €

El tipo del aplazamiento no cambia con el número de meses: es siempre 14,06 % TIN, con una TAE del 15 %. Lo que cambia es el tiempo durante el que se paga ese interés y, por tanto, el dinero total. Repartamos una compra de 600 € en los cuatro plazos que ofrece la entidad.

PlazoCuota mensualTotal devueltoCoste del aplazamientoSobre el importe
3 meses204,72 €614,16 €14,16 €2,4 %
6 meses104,14 €624,84 €24,84 €4,1 %
12 meses53,89 €646,68 €46,68 €7,8 %
18 meses37,17 €669,06 €69,06 €11,5 %

Cálculo propio, con cuota constante, aplicando el 14,06 % TIN publicado por ING. Las cuotas reales pueden variar en algún céntimo según el redondeo de la entidad.

La lectura es inmediata: pasar de tres a dieciocho meses multiplica el coste casi por cinco sobre exactamente la misma compra, de 14,16 € a 69,06 €. Y la cuota hace el camino contrario, de 204,72 € a 37,17 € al mes. Ahí está toda la negociación. No hay una respuesta correcta universal: hay una respuesta correcta para cada presupuesto mensual.

La regla de los 100 €, para calcular cualquier compra

Como el tipo es fijo, el coste del aplazamiento es proporcional al importe. Eso permite memorizar cuatro cifras y no volver a necesitar una calculadora delante del terminal.

PlazoCoste por cada 100 € aplazadosEjemplo: 250 €Ejemplo: 1.200 €
3 meses2,36 €5,90 €28,32 €
6 meses4,14 €10,35 €49,68 €
12 meses7,78 €19,45 €93,36 €
18 meses11,51 €28,78 €138,12 €

La regla se puede contrastar con el único ejemplo que publica la propia entidad: 1.500 € a 12 meses, con cuotas de 134,72 € y una última de 134,75 €. Eso son 1.616,67 € devueltos y 116,67 € de coste. Dividido entre quince, 7,78 € por cada 100 €: exactamente la cifra de la tabla. La aritmética encaja, y quien quiera el detalle de todas las modalidades lo tiene en nuestro análisis completo de la Tarjeta de Crédito ING, de donde proceden los tipos utilizados aquí.

Elegir plazo: manda la cuota, no el coste

Con las cifras delante, la tentación es elegir siempre el plazo más corto, que es el más barato. Es un buen instinto, pero incompleto, porque ignora el riesgo real: una cuota demasiado alta puede dejar el extracto del mes sin cubrir, y entonces el saldo sobrante cae en la modalidad flexible, al 17,48 % TIN y 18,95 % TAE. Habrías ahorrado unos euros de aplazamiento para pagar un interés bastante más caro por otra vía.

El criterio sensato, por tanto, es el inverso: elige el plazo más corto cuya cuota puedas absorber con holgura todos los meses, contando con que a esa cuota se sumará el gasto corriente de la tarjeta. Si con 600 € a tres meses la cuota de 204,72 € te deja el mes justo, seis meses a 104,14 € cuestan 10,68 € más y te dan margen: es dinero bien gastado.

Hay un segundo argumento a favor del plazo cerrado frente a dejar correr el saldo, y no es el tipo, es la fecha de final. Un aplazamiento a 12 o 18 meses tiene un calendario conocido y una última cuota escrita. La modalidad flexible, con una cuota mínima equivalente al mayor entre 30 € o el 5 % del importe financiado, no promete ninguna fecha, y cada compra nueva la aleja.

Dos cosas conviene preguntar antes de aplazar, porque ING no las publica: cuántos días sin intereses tiene la modalidad de fin de mes, que determina a qué extracto cae una compra hecha a caballo entre dos meses, y qué comisión de cambio se aplica a las compras en divisa, que no figura en el documento informativo de comisiones. Ninguno de los dos datos vale cero por no estar publicado: simplemente hay que preguntarlo.

Resumen: la decisión en cuatro pasos

Uno. Comprueba que la compra supera los 90 €: por debajo no hay aplazamiento posible, y trocearla lo impide en lugar de facilitarlo. Dos. Calcula el coste con la regla de los 100 €: 2,36 € a tres meses, 4,14 € a seis, 7,78 € a doce y 11,51 € a dieciocho por cada 100 € aplazados. Tres. Elige el plazo más corto cuya cuota puedas pagar sin apurar el mes, porque una cuota demasiado ambiciosa empuja el resto del extracto a la modalidad flexible, que es más cara. Cuatro. Si no necesitas aplazar, no aplaces: pagar el extracto completo cuesta 0 % TIN y 0 % TAE, y esa sigue siendo la única forma de que esta tarjeta salga gratis.

Análisis actualizado en septiembre de 2026 con las condiciones publicadas por la entidad y las referencias del Banco de España.