En una tarjeta revolving, usted elige cuánto paga cada mes. Esa libertad suena bien y es el origen del problema: si la cuota que fija es más baja que los intereses que genera la deuda, el recibo se paga entero y el capital no baja ni un euro. El saldo sigue ahí, intacto, al mes siguiente. Este artículo explica el mecanismo con la aritmética a la vista y lo ancla en las condiciones publicadas por cinco tarjetas que analizamos en el sitio.

Qué paga realmente su cuota mensual

Una cuota de tarjeta revolving no es una cuota de préstamo. En un préstamo personal, la entidad calcula una cuota que amortiza el capital en un plazo cerrado: usted paga 48 cuotas y la deuda desaparece. En una revolving, la cuota es una cifra que usted decide —normalmente un importe fijo en euros o un porcentaje— y el sistema la reparte en este orden: primero las comisiones, después los intereses del mes y, con lo que sobre, el capital.

Ese orden es la clave. Si no sobra nada, no se amortiza nada.

El interés de un mes se calcula sobre el saldo pendiente. Con un tipo nominal anual (TIN) del 21 %, el coste mensual es la doceava parte: un 1,75 % del saldo. Sobre 1.500 € de deuda, eso son 26,25 € que se devengan antes de que usted toque el capital. Si su cuota es de 25 €, no solo no amortiza: la deuda crece.

Conviene distinguir dos indicadores que se confunden a menudo. El TIN es el tipo nominal y es el que sirve para calcular el interés de cada mes. La TAE incorpora además comisiones y la capitalización, y es el indicador que permite comparar productos entre sí. Para esta cuenta concreta —qué parte de mi cuota es interés— el que importa es el TIN.

La frontera exacta: el saldo en el que su cuota deja de amortizar

La fórmula es de una línea: divida su cuota mensual por el tipo mensual (el TIN entre doce). El resultado es el saldo a partir del cual esa cuota es solo intereses.

Lo aplicamos a una cuota fija de 30 € al mes, que es un importe habitual y que coincide con el suelo que varias entidades imponen. Son cálculos propios de la redacción sobre los TIN que cada entidad publica.

TarjetaTIN publicadoInterés mensual sobre 1.500 €Saldo en el que 30 € al mes no amortizan nada
Tarjeta Visa Proyecta de Abanca11,25 %14,06 €3.200 €
Tarjeta Classic de Caja de Ingenieros15,00 %18,75 €2.400 €
Tarjeta Shopping DB de Deutsche Bank16,80 %21,00 €2.143 €
Tarjeta VISA Air Europa SUMA de Bankinter20,55 %25,69 €1.752 €
Tarjeta Waylet de BBVA21,00 %26,25 €1.714 €

Léalo así: con la tarjeta del 21 % y una cuota fija de 30 €, basta con acumular 1.714 € de deuda para que sus 30 € mensuales se consuman íntegramente en intereses. Con la del 11,25 %, el mismo bloqueo llega a los 3.200 €. Cuanto más caro es el tipo, antes se alcanza la frontera, y la distancia entre las dos cifras —casi el doble— es la mejor razón que existe para comparar el TIN antes de firmar.

Dos precisiones importantes, porque cada entidad construye la cuota mínima de forma distinta y eso cambia el riesgo real:

  • La Waylet de BBVA fija el reembolso mínimo en el 3 % del límite de crédito dispuesto más los intereses y comisiones devengados. Al sumar el interés aparte, el 3 % se dedica a capital y el bloqueo total no se produce. La contrapartida es que la amortización es lenta.
  • La Visa Proyecta de Abanca exige una cuota múltiplo de cinco, nunca inferior al 1,50 % del límite de crédito ni a 30 €. Ese suelo se calcula sobre el límite concedido, no sobre la deuda: cuanto mayor es el límite, mayor es la cuota mínima resultante. Y la Shopping DB de Deutsche Bank pide 20 € o el 2 % del límite, la mayor de las dos.

La lección operativa es que no se puede estimar la cuota mínima sin conocer el límite de crédito, y ninguna de estas entidades publica ese dato. Es la primera pregunta que hay que hacer en la oficina.

Lo que publican cuatro tarjetas con 1.500 € de deuda

Las cifras que siguen no son nuestras: son los ejemplos representativos que cada entidad publica en su documentación para una deuda de 1.500 €.

TarjetaCuota del ejemploMeses hasta liquidarIntereses pagados
Visa Proyecta de Abanca30 € al mes69531,92 €
Shopping DB de Deutsche Bank43,13 € a 48 meses48570,09 €
Waylet de BBVA30 € al mes55672,11 €
VISA Air Europa SUMA de Bankinter3 % del saldo59871,59 €

La misma deuda de 1.500 € cuesta entre 531,92 € y 871,59 € y tarda entre cuatro y casi seis años en desaparecer. En el peor caso, los intereses equivalen al 58 % de lo financiado. Y ojo: estos ejemplos suponen que no se vuelve a usar la tarjeta. Si se sigue usando, el plazo no tiene final.

Compárelo con el mismo importe en la Visa Proyecta pagando 38,95 € al mes en lugar de 30 €: los intereses bajan a 369,60 €. Nueve euros más al mes ahorran 162,32 €. Subir la cuota es la palanca más barata que existe.

Por qué el saldo sube sin que usted pida más crédito

Aquí está la parte del mecanismo que casi nadie explica. «Revolving» significa que el crédito se reconstituye: a medida que usted paga, el importe disponible vuelve a crecer y queda otra vez listo para gastar. La tarjeta no se vacía, se rellena.

El efecto combinado es el que atrapa. Usted fija una cuota de 30 € cuando debe 600 €, y en ese momento es razonable: a un 21 % de TIN, el interés mensual son 10,50 € y amortiza 19,50 €. Pero el límite disponible sigue abierto, el gasto corriente se acumula y dos años después la deuda ronda los 1.700 €. Esos mismos 30 € ya no amortizan nada. La cuota no ha cambiado; el saldo sí.

Hay un agravante que conviene conocer. Algunas entidades pueden capitalizar mensualmente los intereses devengados y no satisfechos, de modo que pasan a formar parte del capital y generan a su vez nuevos intereses. Deutsche Bank lo recoge expresamente en la documentación de la Shopping DB. Con cuota baja y capitalización, una deuda modesta se vuelve perpetua.

Y conviene recordar el marco español: aquí no existe un tope legal de TAE. La referencia es la Ley de Represión de la Usura y la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre revolving, y el Banco de España publica medias de mercado y calculadoras de revolving que sirven para comparar, no como límite.

Cómo se evita

La primera opción es no entrar. Hay tarjetas de crédito que no son revolving: cargan el total de lo gastado a principios del mes siguiente y no arrastran saldo. La Tarjeta Visa Oro de LABORAL Kutxa funciona así —pago mensual íntegro, sin coste adicional y sin revolving— y su financiación es un aplazamiento a plazo cerrado, no una línea que se reconstituye. Es el modelo que deja la deuda con fecha de caducidad.

Si ya tiene una revolving, estas son las palancas, en orden de eficacia:

  1. Compruebe qué modalidad está marcada. En varias de estas tarjetas el aplazamiento viene configurado por defecto y el pago total a fin de mes hay que pedirlo. Es un cambio de casilla con efecto inmediato.
  2. Calcule su frontera. Divida su cuota por el TIN entre doce. Si el resultado está por debajo de su deuda actual, no está amortizando.
  3. Suba la cuota antes de alargar el plazo. El ejemplo de Abanca lo demuestra: 8,95 € más al mes recortan 162,32 € de intereses.
  4. Amortice anticipadamente si no cuesta. La Visa Proyecta no cobra por amortización total o parcial. Cada euro adelantado deja de generar intereses desde ese día.
  5. No use la tarjeta mientras amortiza. Es la única forma de que el saldo baje de verdad, porque el crédito disponible se rellena en cuanto usted paga.

Resumen

  • Su cuota paga primero comisiones e intereses y solo amortiza con lo que sobra. Si no sobra nada, la deuda no baja.
  • La frontera se calcula en diez segundos: cuota mensual dividida por el TIN entre doce. Con 30 € al mes, llega a los 1.714 € de deuda en una tarjeta al 21 % y a los 3.200 € en una al 11,25 %.
  • Los ejemplos publicados por las propias entidades convierten 1.500 € en entre 531,92 € y 871,59 € de intereses, con plazos de 48 a 69 meses.
  • El riesgo no es la cuota que eligió, sino el saldo que crece después: el crédito se reconstituye a medida que se paga.
  • Pregunte siempre el límite de crédito concedido, porque de él depende la cuota mínima, y ninguna de estas entidades lo publica.

Análisis actualizado en octubre de 2026 con las condiciones publicadas por la entidad y las referencias del Banco de España.